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¡Bienvenida!

Prepárate para una experiencia saludable y emocionalmente positiva.

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Sabemos que el parto tiene un impacto profundo en la mujer,  por ello el apoyo que recibe de su familia es trascendental, en tanto le ayudará a sentirse confiada y segura para iniciar su noble misión como madre. 

Es un hecho que la mujer que, junto a su esposo, inicia el proyecto de la construcción de su propia familia, requiere de un sistema de apoyo eficaz. Así, la familia cercana, su madre, hermanas y otros parientes son los integrantes naturales del equipo que apoya a la mujer cuando nace su hijo. Lo hacen de las formas más variadas y creativas respondiendo a la realidad y a las circunstancias personales, demostrando que se dan así mismos solamente por el gusto de ayudar poniéndose al servicio de la nueva mujer-madre y le proporcionan apoyo emocional, físico y material para cuidarla y para que al recién nacido no le falte nada.

Precisamente el soporte emocional, real y desinteresado que encuentra en su familia, durante el trabajo de parto, el nacimiento y los primeros días de vida del bebé es un factor vital.  Con la ayuda de su esposo y demás familiares la nueva madre puede dedicarse a amamantar a su bebé y a cuidarlo de día y de noche sabiendo que no está sola y que las personas que más la quieren están con ella. Ese sistema de apoyo que ofrece la familia debe centrarse principalmente en las tareas de la casa como la limpieza, el lavado de ropa, la preparación de la comida, el cuidado de los hermanitos, la compra del mercado y otras tareas que se requieren para que un hogar funcione adecuadamente.  Lo principal es permitir que la nueva mamá pueda dedicarse a cuidar y a amamantar a su bebé tranquila y relajadamente en un entorno cálido, respetuoso y agradable fortaleciendo los lazos emocionales entre ella y su recién nacido.

Cabe señalar que el embarazo, el parto y la lactancia materna son los primeros pasos que da la pareja humana al construir su familia. Contar con un respaldo eficaz facilita a los padres recibir a su hijo asumiendo juntos su maternidad y su paternidad  plenamente. 

La aportación que brinda la familia en esos momentos repercute en que la mujer se sienta segura, cómoda y sobre todo, respetada para acoger amorosamente a su hijo. La cercanía de la familia prepara a la mujer y la ayuda a descubrir la fortaleza con que ha sido dotada para tener a su hijo. A su vez la familia le ofrece asesoría  y consejos que pueden enriquecerse con las aportaciones de los profesionales de la salud para dar, la bienvenida a su bebé, de la mejor manera posible. Sin olvidar que la mujer tiene la capacidad innata de dar a luz y que ha sido dotada por la naturaleza con un poder extraordinario que despliega durante la experiencia del parto. Con la protección familiar, la hace aún más fuerte y la capacita para enfrentar adecuadamente los desafíos del parto y  la crianza.

Para esto, mujer y hombre necesitan:

-Enfrentarse adecuadamente a los retos del parto y la crianza, buscando un parto normal, seguro, saludable y digno.

-Tomar decisiones libres e informadas en las que busquen su bien y el de su bebé, lo cual normalmente coincidirá con el camino que exige esfuerzo, sacrificio y donación de sí mismos.

-Asumir cabalmente su maternidad y paternidad siendo responsables de lo que a cada uno le toca al ir construyendo su familia.

-Reconocer que ambos se complementan, que se realizan al darse el uno al otro y al salir de sí mismos para servir a su hijo.

-Comprender que el bebé tiene derecho a nacer en una familia con un padre y una madre unidos que se amen, se respeten, que lo acojan y se sientan orgullosos de recibirlo.

El sistema de apoyo familiar debe ser un agente facilitador que ayude a las parejas durante el embarazo, a hacer conciencia sobre su misión y a mostrarles caminos prácticos para desempeñarse según la naturaleza humana lo contempla. En el caso de la mujer es ayudarla a que descubra, valore y asuma su capacidad de parir y amamantar naturalmente, acciones que sabe hacer pero que requiere explorar con total libertad. La  mujer puede tener un parto seguro, natural y saludable, en ese sentido, su familia puede ayudarla a decidirse a luchar para lograrlo, acompañándola y respetando sus decisiones, lo que también es conceder un profundo respeto a la dignidad del bebé, de la madre y del padre.

Sin duda, la ayuda de la familia favorece, en mucho, a que los padres gocen el nacimiento de su hijo sintiéndose satisfechos y felices  por su gran esfuerzo y desempeño al recibir el enorme regalo que es su hijo.