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Los senos son órganos delicados que tienen tejido glandular, tejido conectivo, tejido graso y conductos para la leche que llegan hasta el pezón. Los conductillos en el pezón están rodeados de tejido muscular que hacen que se erecte cuando se les estimula. Rodeando al pezón se encuentra un área circular mas obscura llamada areola que por la acción de las hormonas crece y se obscurece aun mas durante el embarazo. En la areola hay glándulas sebáceas que sirven para lubricar y mantener el pezón y la areola libre de bacterias, llamadas Tubérculos de Montgomery, parecen pequeños granitos, evita jabón y alcohol sobre la areola y el pezón pues no son necesarios y favorecen la irritación durante la lactancia.
Desde las 16 semanas de embrazo los senos tienen la capacidad de producir leche por lo que algunas mujeres pueden notar algunas gotas de calostro que es la primera secreción que el pecho ofrece desde el embarazo. Esto significa que cuando nace el bebé tu ya tienes listo el calostro para alimentarlo y satisfacer sus necesidades desde el primer momento. En 3 a 5 días empezarás a producir propiamente leche y el volumen que tu bebé requiera si mantienes una buena estimulación alimentando al tu bebé a libre demanda de día y de noche.
La estimulación del pezón a través de la succión del bebé para alimentarse, envía mensajes a la glándula pituitaria en el cerebro para que secrete la hormona prolactina que se encarga de estimular a la glándula mamaria para que produzca leche.
También se libera hormona occitocina encargada del contraer las células que rodean a la glándula mamaria para bombear la leche hacia los conductos galactóferos que finalmente llegan al pezón. A esto de le llama reflejo de emisión o reflejo de eyección de la leche que puede o no acompañarse con sensaciones como, cosquilleo, calor y turgencia. Las emociones, la fatiga y la tensión pueden retardar esta respuesta sin embargo basta con unos segundos de succión del bebé para que se obtenga y notes la presencia de la leche en la boca de tu bebé.
El reflejo de emisión puede estimularse además de la succión, por el llanto del bebé, olores que te lo recuerden, pensar en tu bebé, ver otros bebés o masajear suavemente el seno antes de usar una bomba para extraer leche.
La occitocina también ayuda a que la madre se mantenga relajada .

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